Bburago (Italia)

Historia y origen de Bburago (Italia)

La historia de Bburago es una de las más emblemáticas del mundo del modelismo automotor. Su nombre evoca calidad, tradición y pasión italiana por el diseño automovilístico. Desde sus humildes inicios en la década de 1970, esta marca se convirtió en sinónimo de autos a escala de alta fidelidad, combinando estilo europeo, innovación y accesibilidad.

A lo largo de más de medio siglo, Bburago ha sabido reinventarse, superar crisis industriales y mantenerse como uno de los grandes referentes del sector, admirado por coleccionistas de todas las edades.

Los orígenes: Burago di Molgora y la familia Besana

La historia de Bburago comienza en Burago di Molgora, una pequeña localidad situada en la región de Lombardía, al norte de Italia, muy cerca de Milán. Fue allí donde, en 1974, los hermanos Mario, Ugo y Martino Besana fundaron la empresa Mebetoys, dedicada a la fabricación de juguetes metálicos y modelos a escala.

A comienzos de los años 70, el norte de Italia era un polo industrial pujante, donde florecían pequeñas fábricas artesanales especializadas en metal, plásticos y fundición. La pasión de los Besana por los automóviles los llevó a experimentar con modelos die-cast (fundidos a presión), un tipo de juguete metálico que combinaba durabilidad y realismo.

Cuando Mebetoys fue adquirida por Mattel en 1969, los hermanos Besana decidieron crear una nueva empresa independiente. Así nació Bburago S.p.A., tomando su nombre del pueblo donde se estableció la fábrica. El doble “B” del logotipo —Bburago en lugar de “Burago”— fue una elección deliberada para hacer el nombre más distintivo y registrable a nivel internacional.

Primeros años: la innovación italiana a escala

Desde sus inicios, Bburago se propuso algo diferente: fabricar autos a escala grandes y detallados, más cercanos a objetos de colección que a simples juguetes. Mientras muchas marcas competían en la escala 1:43, Bburago apostó por el 1:24 y el 1:18, lo que le permitió ofrecer modelos más realistas, con interiores reproducidos con precisión, puertas y capós funcionales, suspensiones, volantes y ruedas direccionales.

Su enfoque era claro: ofrecer miniaturas metálicas de autos europeos emblemáticos —Ferrari, Lamborghini, Fiat, Alfa Romeo, Maserati y Porsche— con diseño fiel y accesible precio.

El éxito fue inmediato. Durante los años 70 y 80, Bburago se convirtió en una marca líder en Europa, admirada por su acabado artesanal, su robustez y su compromiso con la autenticidad.

Los modelos Bburago se distinguían también por su presentación en vitrinas de plástico transparente, un detalle que los convertía en objetos listos para exhibir.

La edad dorada: los años 80 y 90

La década de 1980 marcó la época dorada de Bburago. La empresa lanzó una extensa gama de modelos que cautivaron a niños y adultos por igual. Entre ellos se destacaban:

  • Ferrari Testarossa

  • Lamborghini Countach LP500S

  • Porsche 959

  • Mercedes-Benz 300SL “Alas de gaviota”

  • Jaguar E-Type

  • Bugatti EB110

Estos modelos no solo eran atractivos por su diseño, sino también por su funcionalidad: capós que se abrían para mostrar motores detallados, suspensiones realistas, interiores pintados a mano y piezas móviles de precisión.

Durante estos años, Bburago logró posicionarse como una marca puente entre el juguete y el coleccionismo, conquistando tanto el mercado infantil como el adulto. Su lema implícito era claro: “pasión italiana a escala”.

A mediados de los 80, Bburago se consolidó como líder mundial en autos a escala 1:18, una categoría en la que prácticamente no tenía rival. Su catálogo creció hasta incluir cientos de modelos de marcas europeas, japonesas y estadounidenses.

Diseño, detalle y manufactura italiana

A diferencia de muchas marcas que trasladaron su producción a Asia durante los 80 y 90, Bburago se mantuvo orgullosamente “Made in Italy” durante casi tres décadas. Su fábrica en Burago di Molgora empleaba a cientos de trabajadores y mantenía un proceso semimanual de ensamblaje, donde el control de calidad era una prioridad.

Cada miniatura pasaba por múltiples etapas: diseño, fundición, pintura, montaje y empaquetado. El resultado eran modelos que transmitían la esencia del automovilismo italiano, tanto en su precisión como en su estética.

El vínculo con Ferrari y el prestigio internacional

Uno de los hitos más importantes de la historia de Bburago fue su estrecha relación con Ferrari. Desde mediados de los 80, la marca de Maranello confió en Bburago para reproducir sus autos más icónicos a escala.

Modelos como el Ferrari F40, 288 GTO, 348 TB y Enzo Ferrari fueron verdaderos éxitos de ventas y se convirtieron en piezas de colección muy valoradas.

Durante casi dos décadas, Bburago fue sinónimo de Ferrari a escala, y sus miniaturas adornaban vitrinas, escritorios y tiendas de automovilismo de todo el mundo.

El éxito con Ferrari consolidó a Bburago como referente mundial en modelismo automotor, especialmente en las escalas grandes. En los años 90, la marca exportaba a más de 60 países, con presencia destacada en Europa, América y Asia.

Crisis y declive (finales de los 90 - 2005)

Sin embargo, el inicio del siglo XXI trajo desafíos importantes. La globalización y la competencia creciente de marcas asiáticas como Maisto, Welly y Yat Ming, con costos de producción mucho más bajos, comenzaron a afectar a Bburago.

Mantener la producción en Italia se volvió cada vez más costoso. Además, los cambios en el mercado —con el auge de las colecciones de resina y la disminución del público infantil— redujeron las ventas.

En 2005, la situación se agravó cuando Ferrari decidió transferir su licencia de modelismo a la marca Hot Wheels (Mattel), rompiendo una alianza histórica con Bburago. Este hecho fue un golpe devastador, ya que los modelos Ferrari representaban una parte sustancial de sus ingresos.

Poco después, Bburago S.p.A. se declaró en bancarrota, marcando el fin de una era. Sin embargo, la marca no desaparecería: su prestigio y legado despertarían el interés de un nuevo grupo dispuesto a revivirla.

Renacimiento bajo el May Cheong Group (Maisto)

En 2006, la empresa May Cheong Group —propietaria de la marca Maisto— adquirió los derechos y activos de Bburago. Este movimiento marcó el inicio de una nueva etapa para la histórica marca italiana.

El grupo asiático decidió mantener viva la identidad italiana de Bburago, preservando su logotipo, su estilo de diseño y su espíritu, pero modernizando su estructura industrial.

La producción fue trasladada a China y Tailandia, mientras que la sede administrativa y el diseño se centralizaron entre Italia y Hong Kong.

Gracias a esta reestructuración, Bburago regresó al mercado con renovada fuerza, presentando nuevas líneas y licencias que conservaron su ADN de realismo y accesibilidad.

La nueva era: Bburago Ferrari y Signature Series

En 2014, tras la expiración del contrato de exclusividad entre Ferrari y Hot Wheels, Bburago recuperó la licencia oficial de Ferrari, un regreso histórico que reafirmó su vínculo con la marca del “Cavallino Rampante”.

Este acuerdo fue un verdadero renacimiento: Bburago lanzó nuevas colecciones de modelos Ferrari a escala 1:18, 1:24 y 1:43, con un nivel de detalle mejorado, pintura metálica y empaques de lujo.

Entre sus líneas más destacadas de la nueva era se encuentran:

  • Bburago Signature Series – modelos de alta gama con acabados premium y piezas de precisión.

  • Race & Play Series – autos deportivos y de competición.

  • Ferrari Race & Play Collection – serie oficial Ferrari.

  • Street Fire – línea económica de autos 1:43 para público infantil.

  • Gold Collection – modelos con partes móviles, interiores detallados y chasis metálicos.

El renacimiento fue un éxito: Bburago recuperó su lugar entre las marcas más queridas del modelismo automotor.

Legado y prestigio actual

Hoy, Bburago es una marca global que combina la pasión italiana con la capacidad industrial asiática. Bajo el paraguas del May Cheong Group, continúa lanzando modelos cada año, abarcando desde superdeportivos y autos clásicos hasta vehículos de competición.

Su catálogo se caracteriza por su equilibrio entre calidad, detalle y precio, lo que la hace ideal tanto para coleccionistas experimentados como para quienes comienzan su afición por los autos a escala.

Además, su alianza con Ferrari sigue siendo una de las más sólidas del sector, reafirmando su identidad original.

Conclusión

La historia de Bburago es la de una marca que simboliza la pasión italiana por los autos y la perseverancia industrial. Desde su fundación en un pequeño pueblo lombardo hasta su expansión global, Bburago ha sabido capturar el espíritu del diseño automovilístico europeo en cada miniatura.

Aunque enfrentó crisis y transformaciones, su legado sigue vivo: cada modelo Bburago refleja la mezcla de arte, ingeniería y emoción que caracteriza al automovilismo italiano.

Hoy, Bburago continúa siendo sinónimo de tradición, realismo y amor por los autos, confirmando que incluso una miniatura puede transmitir la grandeza de la velocidad y la belleza del diseño automotor.

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