Solido (Francia)

🚗 Historia y origen de Solido (Francia)

La marca Solido ocupa un lugar fundamental en la historia del modelismo automotor. Fundada en Francia en la década de 1930, fue una de las primeras empresas en fabricar autos en miniatura de fundición metálica a presión (die-cast), combinando elegancia, realismo y calidad.

Durante más de ocho décadas, Solido se mantuvo como un emblema del ingenio francés, con una evolución marcada por la innovación técnica y el amor por el automóvil.

Los comienzos: la visión de Ferdinand de Vazeilles (1930–1933)

La historia de Solido comienza en 1930 en Nanterre, Francia, con Ferdinand de Vazeilles, un ingeniero apasionado por la mecánica y el diseño.
De Vazeilles era propietario de la empresa Société Industrielle de Jouets (SIJ), que producía juguetes metálicos simples, principalmente coches de hojalata y figuras de plomo. Sin embargo, su ambición era crear algo distinto: vehículos en miniatura de metal fundido a presión, con piezas intercambiables, resistentes y realistas.

En 1932, de Vazeilles registró la marca Solido, inspirándose en la idea de solidez y durabilidad (“solide” en francés significa “fuerte”).
Al año siguiente, en 1933, lanzó los primeros modelos Solido: automóviles, motocicletas y aviones construidos con aleaciones metálicas fundidas (zamac), un material que reemplazaba la hojalata tradicional. Estos primeros juguetes eran ensamblados con piezas intercambiables, de modo que los niños podían cambiar ruedas, capós o carrocerías, adelantándose décadas a la idea del modelismo interactivo.

Los primeros éxitos y la era del metal fundido (1934–1939)

Entre 1934 y 1939, Solido se consolidó como una marca líder en Francia. Sus modelos destacaban por su robustez, precisión y acabado, y muchos de ellos representaban autos reales de fabricantes franceses como Peugeot, Citroën, Renault y Delahaye.

Una de las innovaciones más notables fue el sistema “Mécano”, que permitía desmontar y volver a armar el vehículo, combinando el espíritu del juguete con el de la ingeniería.
Las escalas variaban, pero muchas piezas se aproximaban a la 1:43, una proporción que luego se volvería estándar entre los coleccionistas.

A mediados de los años 30, Solido empezó a distribuir sus productos fuera de Francia, alcanzando Bélgica, Suiza y el norte de África. Sus autos, pintados con esmaltes brillantes, destacaban por su fidelidad a los modelos reales y su elegancia estética, muy distinta de la línea más industrial de los fabricantes británicos como Dinky Toys.

La Segunda Guerra Mundial y la reconstrucción (1939–1949)

Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, la producción de juguetes en Francia se interrumpió casi por completo. Las fábricas de Nanterre fueron ocupadas y la producción de juguetes de metal se prohibió debido a la escasez de materiales estratégicos.

Sin embargo, Ferdinand de Vazeilles logró conservar parte de las matrices y moldes originales. Al finalizar la guerra, en 1946, Solido reanudó su producción con una nueva energía.
La empresa, ahora llamada Nouveaux Jouets Solido (NJS), introdujo la serie “F.F.” (Fidelité et Fonctionnalité), que hacía énfasis en la precisión de escala y el funcionamiento realista de las piezas móviles.

La era dorada: Serie 100 y Serie 200 (1950–1969)

Durante las décadas de 1950 y 1960, Solido vivió su época dorada.
La marca perfeccionó su proceso de fundición a presión, mejoró los detalles de las carrocerías e incorporó innovaciones como suspensiones, ruedas de goma y dirección funcional.

En 1957, lanzó la célebre Serie 100, con modelos a escala 1:43 de automóviles deportivos y de carreras.
Entre ellos se encontraban el Porsche 550 Spyder, el Jaguar D-Type, el Ferrari 250 GT, y el Mercedes 300 SL Gullwing. Estos modelos no solo eran visualmente atractivos, sino que también se producían con una precisión de ingeniería notable para la época.

Poco después llegó la Serie 200, orientada a autos de calle europeos, especialmente franceses, como el Peugeot 403, el Renault Dauphine y el Simca Aronde.
Estas líneas consolidaron la reputación de Solido como fabricante de autos en miniatura de alta fidelidad y acabado artesanal, en contraste con la producción masiva de Dinky o Matchbox.

En 1960, el hijo del fundador, Jean René de Vazeilles, asumió la dirección de la empresa. Bajo su liderazgo, Solido diversificó sus gamas e introdujo vehículos militares y de competición con gran detalle, incluyendo tanques, camiones y autos de rally.

La atención al detalle, el uso de colores metálicos realistas y los empaques elegantes hicieron que Solido se convirtiera en un símbolo del modelismo francés.

Innovación y expansión internacional (1970–1980)

Durante los años 70, Solido modernizó su imagen sin perder su identidad artesanal.
Se lanzaron nuevas gamas de modelos bajo las series “Age d’Or”, dedicada a autos clásicos de preguerra, y “Hi-Fi”, enfocada en vehículos deportivos contemporáneos.

La serie “Age d’Or” fue especialmente importante: recreaba automóviles de los años 1920 y 1930 con un nivel de realismo inédito, como el Bugatti Type 35, el Delage D8, el Talbot Lago, o el Mercedes SSK.
Estos modelos atrajeron a coleccionistas adultos, inaugurando un nuevo mercado para Solido, más allá del público infantil.

Gracias a su calidad, Solido comenzó a exportar a Europa, América y Asia, compitiendo directamente con Corgi, Dinky y Polistil.
Durante esta etapa, la marca colaboró con fabricantes de automóviles reales, obteniendo licencias oficiales para reproducir sus modelos.

La fidelidad al diseño, la pintura esmaltada y la robustez del zamac hicieron de Solido una de las marcas favoritas entre los coleccionistas. En Francia, se la consideraba el “orgullo nacional del modelismo automotor”.

Crisis y cambios de propiedad (1980–2000)

Como muchas marcas históricas, Solido enfrentó dificultades a partir de los años 80.
La competencia global, especialmente de marcas con producción en Asia, y la caída del mercado de juguetes metálicos afectaron sus ventas.

En 1980, la empresa fue adquirida por el grupo Majorette, aunque mantuvo su identidad y su línea de coleccionismo. Durante los años 90, Solido pasó por diversas manos, incluidas Jouef y Vitesse, manteniendo una producción reducida pero de alta calidad.

A pesar de las dificultades, la marca siguió innovando. En los 90 lanzó reproducciones de autos de rally y de Fórmula 1, así como reediciones de modelos históricos de la serie “Age d’Or”, muy apreciadas por coleccionistas veteranos.

Renacimiento bajo Norev (2000–actualidad)

A principios de los 2000, la marca Solido fue adquirida por Norev, otro gigante francés del modelismo.
Bajo esta nueva dirección, Solido revivió su identidad original: modelos metálicos robustos, con precios accesibles pero detalles de colección.

Desde entonces, Solido ha lanzado series modernas a escala 1:18 y 1:43, incluyendo autos contemporáneos, clásicos deportivos y vehículos de competición.
Entre los modelos más populares se encuentran el Renault 5 Turbo, el Citroën DS3 WRC, el Peugeot 205 T16, el Ford Mustang GT, y una amplia gama de autos alemanes e italianos.

Las nuevas ediciones combinan técnicas de fundición modernas con el espíritu artesanal que caracterizó a la marca desde sus inicios.
Cada modelo se fabrica con un equilibrio entre realismo, resistencia y accesibilidad, respetando la tradición de Ferdinand de Vazeilles.

Hoy, Solido sigue siendo una marca activa y respetada, con distribución en todo el mundo y un fuerte público coleccionista. Sus modelos continúan siendo una referencia de precisión y estilo francés.

Legado de Solido

El legado de Solido es inmenso. Fue una de las primeras marcas en comprender que un auto en miniatura podía ser más que un juguete: podía ser una réplica, un objeto de colección, una pieza de historia.
Su compromiso con el detalle, su fidelidad a los diseños originales y su solidez estructural la convirtieron en una de las marcas más queridas por generaciones de aficionados.

Los coleccionistas valoran especialmente los modelos de los años 50 y 60, considerados la “edad de oro” de Solido. Muchos de ellos alcanzan precios altos en subastas, especialmente los de la serie “Age d’Or” o los primeros deportivos de la serie 100.

Pero más allá del valor económico, Solido representa el alma del automovilismo francés en miniatura: elegancia, innovación y pasión por la mecánica.

Conclusión

Desde su fundación en 1932 hasta la actualidad, Solido ha recorrido un camino de más de 90 años lleno de creatividad y excelencia técnica.
Fue pionera en el uso del zamac, en la funcionalidad realista y en la fidelidad al diseño automotor.
Pasó por guerras, crisis y cambios de propiedad, pero siempre mantuvo su espíritu original: ofrecer autos a escala con alma y precisión.

Hoy, bajo la dirección de Norev, Solido sigue viva, conectando pasado y presente, y manteniendo su posición como una de las grandes leyendas del modelismo automotor mundial.

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